Los aspectos positivos y negativos de la arena de mar 

Por Jorge Flores Riofrio (@floresriofrio)

Al acercarse los días de vacaciones, muchos empiezan a pensar en la playa como una opción de visita. La imaginación fantasea con el sol, las palmeras, el viento mezclado con la sal marina acariciando el rostro, mientras la arena les roza los dedos de los pies al momento de caminar. Bueno… La arena mordiéndoles la piel no es precisamente un sueño para algunos, quienes anhelan todo lo relacionado a la playa, menos la odiosa textura que les aborda el cuerpo, dejándoles una sensación de suciedad que los invita a correr rápidamente a las aguas y dejar que el oleaje los limpie de esa cosa que desearían fuese eliminada para siempre de las costas del mundo, o por lo menos se abstenga de pegárseles a la piel. Sus pieles, que se resisten a sentir ese polvo, estuvieran mejor si el sol y el agua salada fueran lo único que les tocase durante unas vacaciones cercanas al mar. ¿Será que la arena solo sirve para incomodar?

Como todo lo relacionado a los humanos, el gusto o la aversión a la arena es un asunto subjetivo. Para Johana Ochoa, una joven de Ciudad Ojeda (estado Zulia), considera que la arena no es una molestia, sino lo mejor de  la playa: “Para mí enterrarme en la arena es un momento especial. Puedo durar horas enterrada, hasta que llega el tiempo de irme y entro al agua. Aunque, honestamente, prefiero quitarme la arena del cabello con agua dulce y no con la salada. He descubierto que el gran problema en la playa no es la arena, sino la sal.” Su punto de vista discrepa de otra joven de Barquisimeto, Patricia Guevara: “A mí no me gusta la arena seca. Me molesta. Prefiero la arena mojada solo por la sensación que produce en mis pies. La arena seca se siente sucia.”

Para algunos especialistas en fisioterapia, la arena es un recurso muy beneficioso para la salud porque mejora la circulación de la sangre, además de que sirve para tratar inflamaciones, problemas de huesos, dolores musculares y enfermedades como la artritis, reumatismo y trastornos nerviosos. Incluso existe una técnica llamada “psamoterapia”, que consiste en cubrir el cuerpo con arena, dejando solo la cabeza expuesta al aire. Esta terapia, que sobrevive desde los días de los faraones gracias a la textura de la arena y el calor impregnado en ella, hace que la persona cubiertas suden como si estuvieran en un sauna, eliminando toxinas y paliando dolores musculares gracias a los minerales presentes en su composición.

La mejor arena para esta terapia ancestral es la proveniente del mar, especialmente la que se encuentra cercana a colonias de corales, al contar con elementos químicos del mar que son beneficiosos para el cuerpo. Sin embargo, para la dermatóloga y profesora de la UCV Rosanelly Roye, la arena tiene efectos en la piel que deben ser tomados en cuenta: “Para los dermatólogos, una de nuestras principales luchas es contra los efectos del sol, así que al ser la arena un reflector natural, la luz duplica su intensidad. Las personas en la playa, sin importar sí están en la sombra, reciben los rayos del sol con el doble de potencia. Es como tener un espejo debajo de nuestros pies.” 

La especialista recomienda: “Ir a la playa, disfrutar de ella, sin olvidar lavarse muy bien el cuerpo y utilizar cremas hidratantes luego de terminar la jornada playera. La arena por su composición, reseca la piel, por lo tanto debemos tener cuidado con ella”. La doctora Roye no niega los efectos positivos de la arena para la fisioterapia: “Sé de especialistas que recomiendan caminar en la arena. Sin embargo, mi papel como dermatólogo es cuidar la piel, así que al conocer los efectos que puede tener la arena, desde la perspectiva de mi especialidad, no es recomendable permanecer mucho tiempo expuestos a la arena.”

Indiferentemente de los aspectos positivos y negativos de la arena, no podemos negar que los momentos en la playa permiten escaparse de la cotidianidad que a veces puede ser asfixiante y llena de estrés. Por lo tanto, disfrutar de esas horas frente al mar, con los pies hundidos en la arena, sintiendo el oleaje acariciarte la piel, o sentir al sol abrazarte el cuerpo mientras disfrutas de una bebida fría, debe ser vivido como un momento único, con la mente desconectada del mundo y enfocada únicamente en estos instantes. Pero al terminar el día, un buen baño con agua dulce y cubrirse con cremas hidratantes no está demás. Nuestras pieles necesitan de nuestros cuidados, así como la mente requiere de momentos placidos sintiendo cerca al mar.

¿Qué opinas tú? ¿Te gustaría pasar horas enterrado en la arena en estas vacaciones o prefieres tener el mínimo de contacto con ella?

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Loading...