“Apricot” el melocotón venezolano de la moda infantil presentó su colección “Enriqueta” inspirada en la ciudad de Londres

Atahualpa Penzo

La increíble vista que ofrece Quinta Villa Los Ángeles en Colinas de Santa Mónica, sirvió de pasarela para presentar  “Enriqueta” la nueva colección de Apricot, la marca venezolana de moda infantil. Una colección llena de muchos colores que combinados acertadamente bajo la dirección de su Fundadora Alexandra Ruíz, permiten diferenciarse del resto de las marcas por la elegancia, comodidad y alegría que le imprime a cada pieza que resalta la autenticidad de cada niña y niño. Inspirándose en la cosmopolita Londres para crear una propuesta clásica y divertida.

En esta ocasión la paleta de colores predominó el verde, beige, naranja, amarillo y azul en los vestidos, con y sin mangas, con toques de encajes, vuelos, bordados y lazos. Asimismo los estampados fueron los protagonistas de cada pieza dándoles un aire principesco y muy británico. Que le permitió a los pequeños y pequeñas desfilar con esa gracia y espontaneidad propias de su edad.

Su fundadora y directora creativa Alexandra Ruíz, expresó que el nombre “Enriqueta” fue elegido porque constantemente piensa en la marca y en un viaje que hizo le llamo la atención, al verlo plasmado en un grafiti. Al investigar, encontró una conexión de “Enriqueta”con Londres, lo que a su juicio fue oportuno para el estilo de este nuevo repertorio integrado por 24 piezas.

Varones pequeños pero elegantes

Ruíz, contó que desde hace un año incluyeron diseños para los varones, porque las madres además de solicitar piezas para sus niñas, también necesitaban vestir a sus niños. Así empezaron a ofrecer combinaciones para los hermanitos. Es decir un misma paleta de colores para un grupo de hermanos. “Los varones son más convencionales y no se les pueden inventar mucho, el monito para que salga de la clínica, conjuntos desde los dos años, con bermudas y camisas manga corta y larga o estilo guayabera”, indicó. En esta colección hay seis conjuntos para varones, informales pero siempre con elegancia, tomando como ejemplo al príncipe George de Cambridge. Las bermudas y shorts fueron las prendas a resaltar en el guardarropa de los pequeños, combinados con tirantes y camisas unicolores.

En cuanto a las celebraciones tampoco quedaron de lado. Pues en el desfile de los trajes para primera comunión, tuvieron su momento en que se vieron amplios y sencillos, así como los vestidos para cortejo que destacaron por la luminosidad de las telas. Sin embargo, su directora explicó que los trajes de cortejo presentado, son solo una pequeña muestra. Porque este tipo de creación se ofrece en el propio atelier. “Tenemos diferentes telas, tiras bordadas y encajes entre otros materiales para realizar un diseño exclusivo para cada niña en cada evento. Lo quisimos exponer en la colección para que el público conozca este servicio que ofrecemos. Viajamos para conseguir materia prima diferente, no compramos en grandes cantidades porque no hacemos producciones de gran volumen, siempre estoy pensando y revisando lo que está en tendencia, pero también imponiendo lo propio”.

La pasarela infantil cerró con un homenaje a Venezuela, al salir desfilando con la bandera tricolor, junto con su fundadora, quien sigue apostando por Venezuela.

Rebeca Moreno, amiga de la firma, fue quien animó la tarde, la cual contó con los aliados Mondi Producciones, Piccolino, Marquisa, Reactivo Impresión Digital, Princesas Venezuela, Villa Los Ángeles, Natacha Th, Luzianas Bambine, La Paletta films y producido por Sweet Paper Party.

Las creaciones de Apricot son dirigidas a recién nacidos hasta niños de 12 años, donde la frescura y elegancia son parte de todas sus creaciones, y en la que emplean la máxima de que “los niños se vistan  como niños, estando a la moda”. Su principal inspiración es la moda infantil española, lo cual se deja ver en cada uno de sus diseños, elaborados con telas importadas de la más alta calidad. Entre las líneas están: Girls, Boys, Babies, Dolls, Eventos (Bautizos, Cortejos, Comuniones), Teens y Bech Wear

Alexandra Ruíz disfruta de su melocotón infantil…

Ofrecemos diseños exclusivos y piezas terminadas, con la particularidad de que no hacemos muchos modelos, hacemos uno o dos modelo por talla. No vas a llegar a un piñata y todos van tener el mismo modelo. Es tan exclusivo que manejamos una agenda donde le preguntamos a la mamá el nombre del colegio y el grado que cursa su hija para evitar que coincidan en un lugar con el  mismo vestido. Esta exclusividad gusta mucho en la clientela.

Otro punto de valor, es el toque personal que le brindan a cada solicitud. Por ejemplo, si hay un cumpleaños con un motivo especifico y desean vestir a la niña con los colores de dicho motivo, desarrollan una pieza única con la combinación que a su juicio nadie haría. “Vamos a buscar y crear la mejor combinaciones de los colores, revisamos los materiales y hasta hacemos un dibujo estilo diseñador de bodas. Nuestro sello característico es la combinación de lo que no combinarías.

¿Cuando estabas pequeña ya pensabas en vestir estilo Apricot?

Desde que era pequeña me gustó la moda, combinaba diferentes cosas para salir de lo convencional. Pero nunca lo vi como una idea de negocio, soy publicista y mi sueño era tener una agencia de publicidad. Luego me case, tuve a mis niñas y no existían muchas opciones en el mercado que me satisficieran. Entonces recurrí con mis propuestas a unas costureras. Y en los distintos eventos como: piñatas o fiestas que asistía, las mamas me preguntaban por esos vestidos, pedían que los comercializara y yo me negaba. Hasta que paso el tiempo y le vi sentido de negocio, ya tenemos tres años en el mercado.

¿Cómo fue el comienzo?

Todo comenzó en la casa de la abuela de mi esposo y poco a poco fui abarcado más espacio, antes las costureras trabajaban desde sus hogares, ahora están en la propia casa convertida en Apricot donde hay más de 20 personas que laboran diariamente. Al principio, tenía dos clientes a la semana, ahora recibimos entre 20 visitas en una semana. Las telas y demás materias primas son importadas pero todo se confecciona en Venezuela.

¿Vas creciendo e innovando con tus hijas?

A medida que crecen las niñas voy evolucionando y perfeccionando los diseños y propuestas. Al comienzo era hasta la talla 8 porque mi hija mayor tenía esa talla. Al llegar a la Primera Comunión comenzamos con esos vestidos. Mis hijas han ido creciendo y crece mi necesidad de crear la línea Teens, la línea playera para niñas, Beach Wear, para estar en  la piscina o la playa. También, el año pasado surgió la moda de vestir a la muñeca con la misma tela de la niña y así  ofrecemos esta posibilidad. Cuando tu tienes una maquina de coser y mucha creatividad no hay quien te detenga, puedes hacerlo todo.

Además, los vestidos vienen forrados de algodón para evitar que las telas le causen molestia (piquen) en la piel de las niñas. Ese lo experimente con mis dos conejillas de india, las niñas tienen que estar cómodas, jugar, montarse en los columpios, correr, saltar que no sea una tela fastidiosa para ellas. No trabajo con “lino” porque se arruga mucho y el niño tendría toda la ropa arrugada. Hemos cuidado muchos detalles para que se sienta cómodos y cómodas, felices al utilizar nuestra ropa. Tampoco trabajo con jeans, prefiero pique, algodón, satinadas, porque son piezas casuales y elegantes.

¿Si hubieses tenido varones, sería todo igual o diferente en Apricot?

Sería con la misma pasión. No ofrecería seis modelos para niños como actualmente sucede,  seguramente realizaría 24 piezas para los niños y dos para las niñas. Definitivamente a mí lo que me mueve son mis hijas y si hubiesen sido varones serían ellos los que me motivaran y la propuesta estaría enfocada en ellos. Si llego a tener un varón, le pondremos pecho y pasión en Apricot a la línea Boys.

¿Antes la situación actual del País es propicio para expandirse?

El tema del país no se puede ocultar cada vez se hace más cuesta arriba emprender, por lo complicado de traer la materia prima de afuera, pero cuando tienes ganas, no hay quien te pare. A nosotros nos ayuda la migración de los venezolanos porque hemos mandado nuestras piezas hasta Australia y así nos conocen. Actualmente estamos llegando a República Dominicana, Panamá y Miami. Estamos en el momento de la internacionalización tenemos el ojo puesto en México.

¿Más qué vender un vestido, cómo te sientes con el concepto que creaste?

Para mi y todo el equipo trabajar con las niñas, ver y sentir esas emociones es muy gratificante. Tenemos un probador con muchos espejos estilo de novia, donde a la niña le toman las medidas, así se siente involucrada y es una experiencia totalmente diferente. Sobretodo cuando vienen hacerse el vestido de la Primera Comunión y la mamá llora cuando la ve probándose dicho vestido. Hay muchísima paciencia y un espacio adecuado para los niños y niñas, que estén contentos, tanto ellos como sus madres mientras disfrutan  nuestro servicio. Atendemos por cita, entre 45 minutos a una hora por cada cliente. No es venir a comprar y ya, es vivir la experiencia desde: la primera visita que sirve para conocer el proceso, luego la segunda para probar el traje y por ultimo a buscarlo, Son tres visitas que realizan y las clientas terminan siendo amigas. Cuidamos cada detalle, porque de nada vale tener a las niñas elegante, si se calzan unos zapatos inapropiados o están mal peinadas o despelucadas. Somos asesores integrales para que la niña robe miradas vestidas de Apricot.

 

 

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